En un fabricante de cocinas y closets para edificios, la melamina es el material que más pesa en el costo. Y es, casi siempre, el que peor se mide. El costo del mueble se calcula con un precio por metro o por plancha que alguien fijó hace tiempo, y el resultado de la obra se conoce cuando ya se instaló el último departamento.
Tres fugas que no aparecen en la cotización
- El precio de lista. Las planchas se compran en dólares y en distintos momentos. Si el costo se calcula con un precio fijo en soles, cada compra con otro tipo de cambio cambia el margen sin que nadie lo vea.
- El retazo. El optimizador de corte calcula cuántas planchas hacen falta por área. En el taller se cortan planchas enteras. La diferencia es retazo, y si no se mide, el costo del proyecto sale más bajo de lo que es.
- Las piezas complejas. Un closet con muchas puertas y cantos cuesta más que uno con estantes abiertos, aunque midan lo mismo. Un precio por metro lineal los iguala.
Cómo se mide por orden
La clave es dejar de mirar el costo del mueble y mirar el costo de la orden de fabricación. Cada orden tiene su lista de materiales, las planchas que realmente consumió y el retazo que generó. Con eso:
- Cada compra en dólares entra con el tipo de cambio de su propia orden, y cada plancha toma su costo promedio.
- La orden de corte reparte su costo entre las piezas por área, material de origen y metros de tapacanto.
- La merma se calcula por orden y se carga al proyecto que la generó.
- El resultado de la obra suma venta, materiales, merma y mano de obra, mes a mes.
Por dónde empezar
No hace falta cambiar todo el taller el primer día. El punto de partida es el estado de resultados por obra con los datos que ya tienes: compras, órdenes y ventas. Medir, comparar, corregir. Cuando se ve el retazo y el tipo de cambio por proyecto, las siguientes cotizaciones cambian solas. Conoce cómo lo resolvemos en ALTA Mobiliario.